Johan y Pirluit (Johan et Pirlouit),aparece con diferentes nombres dependiendo de las diversas ediciones: Jano y Pirluit, Johan y Pirluit, Juan y Pirulí o Juan y Guillermo,
es una serie de historietas de fantasía medieval creada en 1946 por el historietista belga Peyo (Pierre Culliford) y publicada, sucesivamente, por las secciones infantiles
de los periódicos La Dernière Heure y Le Soir, y más tarde en el semanario Spirou de la Editorial Dupuis. Tras la muerte del autor, los cuatro últimos episodios de la saga fueron
publicados por Ediciones Le Lombard, directamente en formato álbum.
Inicios
Fascinado desde su infancia por el mundo medieval, Peyo creó a su primer personaje, el paje Johan, en 1946. En un primer momento era rubio, con bucles en
la melena, y protagonizaba dos pequeños chistes mudos de sólo cuatro viñetas cada uno y de un humor muy sencillo. En el tercer chiste, en el que ya se utilizaban
bocadillos para los diálogos, apareció por primera vez el personaje de El Rey, que en estos primeros tiempos se llamaba "Señor de Hauvon". Tras esto, Johan
protagonizó sus dos primeras aventuras de "continuará", en las que se narraba cómo el joven paje salvaba al castillo de ser invadido por las tropas enemigas y
liberaba a la hija del Señor de Hauvon, la princesa Isabelle. Las características más destacadas de Johan, el joven héroe, eran el valor, la fidelidad a su señor,
la honestidad y la astucia, lo que le convertía en el exponente perfecto de los valores tradicionales.
En 1949, Johan apareció en el periódico Le Soir, aún rubio pero ya sin los bucles en la melena. El primero de sus relatos volvía a narrar la liberación de la
princesa, esta vez con el título Johan, le petit page. El segundo relato retomaba el tema del complot nocturno para conquistar el castillo, y llevaba por título
L'attaque du château. En ambos casos, el dibujo y el ritmo del relato habían mejorado mucho.
Llegada a "Spirou"
En 1952 y gracias a la recomendación de Franquin, Peyo empezó a publicar los relatos de "Johan" en el semanario Spirou, ya en color y en entregas semanales. Para
la ocasión, el cabello del héroe pasó de rubio a moreno, y sus historias se convirtieron en relatos largos de 44 planchas (60 planchas a partir de 1958). En su
primera aventura, Le Châtiment de Basenhau, una de las páginas fue censurada porque mostraba una escena de tortura. En este primer título aparece el personaje de
El Conde de Treville. También se introduce en la serie un personaje anónimo pero que se quedará ya como fijo en la saga, el de un veloz caballo blanco con manchas
negras que se convertirá, a partir del segundo episodio, en la fiel montura de Johan. Igualmente, en el segundo episodio tiene lugar la primera aparición del
personaje afortunado de la Bruja Rachel.
En 1954 tuvo lugar un hito importante, la introducción del personaje de Pirluit en la serie en el tercer relato llamado Le Lutin du Bois aux Roches. Creado en
un primer momento como secundario, Pirluit, junto con su cabra Biquette (que también aparece en este episodio) conquistó pronto la simpatía de los lectores, que
reclamaron su permanencia en la serie. De esta forma, la saga pasó a llamarse Johan et Pirlouit. Pirluit es un enanito rubio que, en un primer momento, sobrevive
a base de aterrorizar y asaltar a los campesinos. El Rey envía a Johan en su captura y ambos terminan haciéndose amigos, pasando a convertirse Pirluit en el bufón
del Rey. En este tercer episodio aparece de nuevo el tema de la princesa secuestrada, a la que Johan y Pirluit rescatan hombro con hombro. El personaje de Pirluit,
que se concibe lleno de defectos para acentuar el contraste cómico con Johan (es un redomado glotón, perezoso, cobarde en ocasiones, entrometido, tramposo, indiscreto,
burlón, bromista, mal cantante, dotado con un carácter pésimo...) resulta, no obstante, conmovedor en su fidelidad y simpático en su desvergüenza, el elemento alegre
que le hacía falta a la historia, cuyo héroe principal se antojaba a veces demasiado serio. Los niños lectores del semanario se identificaron con él y lo convirtieron
en su predilecto, como también lo era de su creador, que proclamaba que, además de ser su favorito, Pirluit compartía con él una serie de rasgos de carácter.
En el cuarto episodio, La Pierre de Lune (1955), llegaron a la serie las muy importantes figuras del encantador Homnibus y su ayudante Olivier. Ese mismo año vio
la luz una publicación paralela de Dupuis, el periódico Risque-Tout, en el que Peyo publicó algunas historias cortas de sus héroes, que en esos momentos vivían su
época de mayor popularidad.
Tras haber hecho que Johan y Pirluit viajaran hasta tierra de vikingos, que descendieran a las entrañas de la tierra a buscar una fuente milagrosa, que se infiltraran
en una banda de salteadores de caminos y hasta que Pirluit fuese por unos días elevado a la categoría de señor feudal, y tras haber dado nacimiento a otros personajes
fijos como Dama Barba ("Dame Barbe") o el Senescal, Peyo firmó sin saberlo la sentencia de su serie favorita al introducir, en el noveno episodio de la saga, a unos
personajes azules que se harían tan populares que no solo conquistarían su propia serie, sino que provocarían la desaparición casi total de "Johan et Pirlouit", ante
la falta de tiempo de su creador para dedicarse a ella por entero. Se trata de Los Pitufos, que hicieron su aparición, como estrictos secundarios, en el episodio La
Flûte à Six Trous, en 1958. En este episodio, Pirluit encuentra una flauta mágica que le es robada más tarde, y ante la necesidad de hacerse con otra el mago Homnibus
envía a los dos amigos a una tierra desconocida, el País Maldito, en donde viven los Pitufos. La prueba del éxito inmediato de Los Pitufos es que, al editarse la historia
en álbum, su título cambió a "La Flûte à Six Schtroumpfs" ("La Flauta de los Seis Pitufos").
En el siguiente episodio, La Guerre des Sept Fontaines, Peyo volvió a introducir a los Pitufos de forma prudencial, aún anecdótica. Creyó poder prescindir de ellos
en L'Anneau des Castellac, pero el experimento no fue satisfactorio, ya que las ventas de los episodios "con pitufos" superaban a las de "sin pitufos", como le hizo
notar el editor. En el duodécimo episodio, Le Pays Maudit, los Pitufos están omnipresentes en la historia, de principio a fin.
Apariciones posteriores
Hubo que esperar mucho tiempo para que Johan y Pirluit volvieran a reaparecer, esta vez en el episodio titulado Le Sortilege de Maltrochu, ya que Peyo, que para sus
otras series no dudaba en emplear ayudantes, era reacio a permitir la intrusión de manos ajenas en "Johan et Pirlouit", su serie fetiche y la más querida. Sin embargo,
a pesar de haber comenzado este episodio a solas, pronto tuvo que recurrir a sus ayudantes. A mitad del episodio sufrió un ataque cardiaco, y la historia quedó interrumpida
durante un buen lapso de tiempo.
En 1975, la productora Belvisión estrenó la película de dibujos animados La Flûte à six Schtroumpfs, de 70 minutos, en la cual Johan y Pirluit juegan un destacado papel. Se
trata de una adaptación de la historia original, con ciertos cambios. En esta película, lógicamente, los Pitufos tienen mucho más protagonismo, y su fisonomía y el aspecto
de su aldea se ha modernizado convenientemente. De la banda sonora, compuesta por Michel Legrand, se editó un disco LP y otro sencillo, y se publicó también un libro
ilustrado, con textos de Yvan Delporte, dibujos de Walthéry y Seron y fotogramas de la película. También apareció una colección de pequeños cuentos ilustrados que narraban
diferentes secuencias.
En 1982, en la segunda temporada de la serie televisiva Smurfs protagonizada por los Pitufos y producida desde 1981 por Hanna-Barbera, Johan y Pirluit fueron los héroes de
dieciséis capítulos, en los cuales aparecían también El Rey, Homnibus, Dama Barba y una nueva incorporación, la Princesa Sabina. No muy bien acogidos por el público
norteamericano, los héroes medievales (rebautizados como "Johan & Peewit" o "Johan & Peewee", según los casos) perdieron protagonismo, aunque Pirluit aparecería como
secundario en algunos de los episodios de Los Pitufos.
En 1983 y 1984, años en que la serie "Johan & Peewit" se emitió en Francia y Bélgica, se grabaron varios discos dedicados a los héroes (Producciones AB), como "Les Chansons
de Johan et Pirlouit", "D'estoc et de taille" o "Le Dragon Vert" (disco-libro con un cuento narrado), cuyos temas cantaba Henri Seroka.
En 1992, Ediciones Le Lombard firmó un acuerdo con Peyo y con su hijo, Thierry Culliford, para reanimar a los héroes, junto con Benoît Brisefer, y lanzar nuevas aventuras
de 44 páginas. Peyo retomó un viejo argumento que tenía archivado en el cajón desde casi veinte años atrás, Les Barbares, y se propuso terminarlo. Como estaba muy enfermo
y no podía dibujar él mismo, recurrió a Alain Maury, uno de los dibujantes de "Los Pitufos", para que lo realizara. Pero la muerte le sorprendió en la Nochebuena de ese
mismo año, con lo que Maury debió completar la historia en solitario. El episodio salió al mercado con el nombre de La Horde du Corbeau, y le siguieron otros tres, hasta
alcanzar la colección un total de 17 (ninguno de los cuatro últimos ha sido de momento publicado en España). Los guiones se deben a Thierry Culliford, el hijo mayor de Peyo,
y a Yvan Delporte.
Los héroes han sido también reproducidos en forma de muñeco, primero en los figurines de látex blando que ofrecía la revista Spirou, más tarde en figurines de látex
duro comercializados por la empresa alemana Schleich, y últimamente en figuras de resina o de metal, fabricados estos últimos por la empresa francesa Pixi.
Por último, los héroes han sido protagonistas de la última de sus aventuras de la mano de Convard y Juillard en la serie de Dargaud Le Dernier Chapitre, aunque
aparecen bastante decrépitos. En efecto, en esta serie dedicada a retratar la hipotética vejez de los héroes tradicionales del cómic, Johan y Pirlouit parten a la
última de sus búsquedas, la del mítico unicornio. Una vez más, los cabellos de Johan cambian de color: de negro ébano han pasado a teñirse de blanco, a la par que
Pirlouit, sordo de una oreja, berrea como nunca sus temibles serenatas. Tampoco esta breve colección se ha editado en España.
Se puede consultar un artículo interesante sobre los personajes en
Tebeosfera